jueves, junio 21, 2007

Discurso jubilación

Introducción

Queridos amigos:

Permitidme, desde el afecto, tener un emotivo recuerdo para nuestro amigo Tomás que a buen seguro le hubiera encantado estar aquí, y que en el introito de esta perorada haga alusión a lo que siempre se menciona: la brevedad del discurso. Voy a ser breve o espero serlo debido a dos consideraciones: una, la referencia al dicho de Gracián, la otra, el hecho de que lo que yo pueda decir nunca tendrá la belleza ni el valor del silencio.

Así, con alegría emocionada, me dirijo a todos vosotros en este día con motivo de mi jubilación. Este discurso se encanta de una exención: la de no ser sucesorio. Oficia, de hecho, el primer rito de la academia de maestros jubilados de este centro, ego dixit. Falto del obligado exordio pues, tiene naturaleza de estreno, carece de ser grato in memoria precedente, y añade un punto de heterodoxia, la falta de antecesor recipiendario en este centro. A esta liberación se suma el gozo de ser en el colegio El Pilar, con todos vosotros y en esta ciudad, Plasencia. Este homenaje lo hace grande no quien lo recibe sino quien lo promueve. De todas maneras sí deseo, en compañía de todos, sin exclusión, conmemorar las sensaciones que en estos momentos me embargan.

Quiero, aunque sea de pasada, hacer una brevísima referencia a mi paso por la docencia desde aquel lejano octubre del 68 en que, ligero de equipaje, arribé, en compañía de mi padre, cuya memoria y la de mi madre me acompañan siempre, a estas tierras hermosas del Jerte, río de aguas espumantes de mil y una gargantas que prestas se deslizan imantadas, Plasencia, imán placentero aguarda, Plasencia secular, diría, cosmopolita, hoy; muy distinta y distante a la de entonces y que tan bien me acogió.

De esta, mi primera salida desde predios berroqueños, tierras de Pizarro, vengo a Plasencia, moro en Plasencia, perduro en Plasencia y acaso ultime en Plasencia. El camino hasta aquí: dehesas de encinares, la jara de pétalos blancos y esplendentes, puntos de nieve primaverales, el lentisco afilado y la torvisca lampiña. Y, luego, en Monfragüe, bosque mediterráneo, entonces brutal, salvaje, hoy intervenido ¿parque nacional, le dicen?, se enseñorea el Tajo abriéndose paso entre peñascos enhiestos, farallones de cuarcita, refugio de buitres, águilas, cigüeñas negras… que se ciernen sobre sus aguas remansadas; el brezo extenso, apretado, el madroño bermejo, la coscoja y el gris alzado en varas de plata de la retama, el cantueso viola; en el erial, el cardo hosco azulina , flor de astro, jaula de puñales, encierra suave flor; todo bajo el atisbo del castillo árabe. El camino se llega en pocas leguas a Plasencia, ciudad que no se divisa; aparece, de súbito en el camino, episcopal, blasonada que merece canción aparte.

Llegado a tal punto; aquí conocí, remedo de Machado y Leonor, a la que es hoy mi querida y nunca bien ponderada esposa Mercedes y donde nacieron nuestros tres hijos y nuestro nieto.(Hago un paréntesis para explicar el calco: A. Machado conoció a Leonor en la pensión donde se hospedaba en Soria, era hija de los dueños; yo conocí a Mercedes en la pensión donde yo me hospedaba, era la vecina de la dueña.)

Mis comienzos fueron en la llamada pomposamente Campaña de Alfabetización que se desarrollaba en centros de E.G.B. a partir de las seis de la tarde y en la que estuve acompañado por algunos de los que aquí estáis. En este tipo de enseñanza aunque con otros nombres, permanecí hasta el año 1982 con el paréntesis de un año en Coria, en que, por concurso, pasé al llamado régimen ordinario desempeñando mi labor en el Colegio de La Data ( hoy de la Paz). Después de los tres años que ejercí en el Colegio de San Miguel, en el año 2002 llego con algunos de los presentes, a este centro del Pilar donde acaba mi peregrinar profesional.

Como veis mi periplo no es nada espectacular. No he salido prácticamente de esta Plasencia. No sé si ha sido suerte o no, de todas formas nunca miro, excepto si voy conduciendo, el retrovisor del pasado para imaginar que mi vida hubiera sido de otra manera si hubiera seguido otro rumbo.

A los compañeros

Nadie mejor que vosotros para comprender la evolución de la enseñanza en las últimas décadas. Envueltos en la nostalgia, muchos recuerdos podrían transmitirse a las nuevas generaciones de maestros. La sociedad espera de nosotros los maestros que entreguemos nuestros conocimientos, talento, e inteligencia con toda su potencialidad, su energía y su generosidad antes de pensar en nosotros mismos. Hoy en día, el escenario que tenemos es la preocupación por la calidad de la enseñanza; una enseñanza que da cobertura prácticamente a todos nuestros niños y jóvenes Pero también hoy día el rol del maestro ha ido cambiando y perdiendo en valoración social, en la misma medida en que la profesión, no digo ya vocación, se hace hoy más difícil por las circunstancias que todos conocemos.

Los docentes nos encontramos hoy amenazados por los padres, alumnos y medios de comunicación, como señalaba meses atrás un escritor en una tribuna periodística, desamparados en muchos casos por la administración. Pero…ahí está nuestra labor.

No creo equivocarme, porque lo sé, si expreso lo que ha supuesto para muchos compañeros el peregrinar inicial por pueblos, aldeas, escuelas unitarias, con dotaciones materiales escasas, pero con una ilusión y un entusiasmo propio de quien comienza que ayudaba a superar todos los obstáculos. El devenir del tiempo, los cambios sociales y políticos que subyacen en todas las reformas educativas, nos ha permitido vivir en primera línea de trinchera, en forma de protagonistas, aunque no de favorecidos siempre, las grandes transformaciones que en el terreno educativo se han operado en España. En la actualidad se avanza con firmeza, esperemos que de manera participada, hacia una enseñanza ( la LOE) más fecunda en conocimientos, en tecnología, en recursos materiales, favorecedora de una mayor calidad y equidad, pero ¿se avanza al mismo ritmo en valores?. Dejo ahí la pregunta para vosotros que todavía tenéis que seguir en la brecha. Yo, desde este retiro que me impongo de una manera voluntaria, quiero dedicarme con mayor libertad a otros aspectos que acaso no pude realizar con la intensidad deseada. Mi agenda estará disponible cada día para incluir en ella lo que yo quiera. Y, cuando me pregunten qué tal me encuentro en la jubilación, yo pueda responder estoy jubiloso, alegre y contento si bien no podré dejar, en algunos momentos, de bucear en el pasado aunque sólo sea de una manera selectiva.

Lección

Llegado a este punto podría relatar más extensamente mis peripecias en cada uno de los sitios donde he estado (muy distintos, por cierto), pero prefiero dar otro aire a esta despedida más acorde con lo que siento.

Mi afición a la literatura está vinculada en gran medida al apasionado y difícil mundo de las experiencias emocionales de la adolescencia, ese período en el que la necesidad de afirmar nuestro yo es tan importante y tanto nos hace sufrir por el contraste entre nuestros sentimientos y deseos y los deberes y exigencias ajenas. Vernos arrastrados por nuestras emociones y al mismo tiempo advertir que sobre ellas tratan de imponerse opiniones que difícilmente compartimos, suele convertir nuestra vida de aquellos años en una auténtica batalla campal frente al mundo, y también, desde luego, frente a nosotros mismos: contra nuestra inexperiencia, contra nuestra ignorancia, contra nuestra incapacidad frente al vértigo que en la vida nos domina.

Desde que en mis comienzos de estudiante entré en contacto con el mundo de la literatura y más concretamente en el de la poesía (a través de la obra de Antonio Machado) ha sido una constante en mí indagar en este campo y continuamente, de una manera u otra, siempre vuelvo a este primigenio amor. Tengo alojada en mi casa a una hermosa y siempre virgen doncella y con ella mantengo una apasionada relación cada vez más gratificante, más fresca y lozana y en la que cada día descubro algo nuevo que la hace más virginal; se llama Poesía Acojo en mí a todos los que han contribuido a mantener viva esta ilusión lírica que me emociona y conmociona, desde Machado a Cervantes, a Lorca, a Quevedo, a Neruda, a J.R. Jiménez a Gamoneda, a Bécquer, a Marzal, a Fray Luis y a tantos y tantos poetas que me infiltraron la ilusión y el amor tanto a lo más pequeño e insignificante como a lo más grandioso y trascendental; a todos les rindo culto por enaltecer mi espíritu y hacerme soñar.

Confieso ser una persona solitaria, aunque no desdeño la compañía, un punto egocéntrico, nunca egolátrico, siento placer en caminar por el campo o el bosque, bajo las copas de los árboles filtrando la claridad y escuchando el susurro de la vegetación en la brisa matinal u oyendo el rumor de alguna corriente de agua o esquila que ponen el fondo sonoro que me extasía en un no sé qué sereno y misterioso. Y cuando ello no es posible acudo a los bosques figurativos e inacabables que son los libros plenos de árboles llenos de palabras que me consuelan, me susurran, me hablan, me entretienen, me guían y me señalan el camino.

La vida que todo lo fagocita necesita del bálsamo de la esperanza, de los sueños y de la fantasía, de los filtros y hechizos del amor y hasta de la sinrazón de nuestro D. Quijote. Los sueños, ¡ah, los sueños! son, acompañados del amor, las brújulas que nos orientan en nuestra navegación, en nuestra condición de errantes. Montados en ellos zozobra el subconsciente y nos adentramos por los territorios de lo sagrado y lo profano. Son la recreación de la carne y el espíritu, los sueños, amigos, divergen el placer. A todos nos acompañan las quimeras siendo las señales más esplendorosas de la libertad, que, cortejadas por el amor, las palabras de los poetas, la música y los colores de la vida, forman un maravilloso repoker. El sueño es lo más libre que existe y eso nadie podrá evitarlo. “Podrán matar al soñador, pero no podrán matar los sueños”, dijo David Abernathy. (líder racial estadounidense, colaborador de Martin Luther King )

Soñar es lo que dice Machado

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

O, también lo que yo, modestamente, puedo decir con estos versos:

Hay nieve en las montañas
y en el fondo de mis sueños,
pájaros de fuego anidan
como inquietas raíces en lechos,

lechos fríos de ausencias
de crepúsculos. Regreso
al pánico de la noche,
al torbellino de fuego
.

Pero todo esto no es nada si los sueños no van acompañados del amor. En realidad sueño y amor son uno. Y qué decir del mismo. Lo mejor que se puede hacer es otear aunque sea someramente el ámbito literario como crisol en el que se funde toda su significación.

El amor ha estado presente en todas las épocas y en todas las literaturas, revestido con ropajes diferentes, y desde ellas nos proporciona una visión global y universal de las diferentes y distantes posiciones ante él, pero que han estado presente y condicionando todas las posibilidades en que se ha desenvuelto:

Epílogo

Espero poder disfrutar de la más importante conquista del ser humano en los doscientos últimos años y que es, en palabras de E. Punset, el haber triplicado las esperanzas de vida para, a partir de ahora, entre otras cosas, dedicarme a organizar los libros y carpetas que anidan en las estanterías de mi casa y que comparten alojamiento con los cachivaches tecnológicos, a los que dedico una gran parte de mi tiempo.

Voy a pasar de la blanca tiza al ratón de colores, al estudio de los pixels, los bits, los midis, los hd dvd, los blu-ray, los wav, avis, jpg, tiff, png, gif, web, hackers, crack, y demás elementos que pululan en la red y las cpu.

Se ha instalado actualmente en el mundo un cuarto poder, el poder de Internet, del ciberespacio, que ha marcado un cambio global, instaurando una dromocracia o gobierno de la velocidad. La información en Internet se mueve a velocidad de la luz. Su progresión es geométrica y su tamaño se duplica cada pocos meses. La velocidad manda. La competitividad de las empresas no está sólo en su tamaño, sino en su velocidad. Tenemos acceso a una milésima parte de las webs del mundo y de los blogs o blogosfera como nueva dimensión. Ni los más potentes buscadores pueden acceder a las simas profundas del ciberespacio, a las zonas pelágicas de Internet. Pero esto es otro tema. Dije antes que lo único libre que existe son los sueños, pero me temo que llegará el momento en que ni eso va a ser posible. Hasta esto se controlará.

A nivel doméstico y de andar por casa, os puedo decir que aún no he podido superar ciertos problemas que presentan la instalación de algunos programas. A modo de ejemplo os puedo hablar del programa Esposa 1.0 que sustituyó hace tiempo al de Novia 3.0. Y es que desde entonces mi CPU ( ordenador) se ha vuelto completamente inestable. Yo creía que era un Programa de entretenimiento, pero resulta que es un verdadero Sistema Operativo. Además ha iniciado un proceso Hijo 1.2.3 que me ocupa gran espacio. Por si fuera poco de vez en cuando aparece una especie de virus muy resistente a desaparecer, llamado Suegra 1.0 que se instala en la memoria que cuelga el sistema o hace que el programa Esposa 1.0 se comporte de manera extraña.

No he logrado desinstalar este virus. He pensado instalar nuevamente el programa Novia 3.0 pero me da error y no puedo hacerlo. Consultado el servicio técnico, me han contestado que es algo muy común cuando se pasa del programa Novia al programa Esposa en cualquiera de sus versiones. Ya advierten las instrucciones de la sensibilidad del programa y que cualquier fallo es una mala práctica por parte del usuario que tendrá entonces que hacer uso del comando Pedir Perdón. La solución de desinstalación del programa Esposa 1.0 requiere una especial habilidad por las consecuencias que acarrea al sistema: Pago de Alimentos, Pensiones, Mantenimiento de Hijos, etc.

Me han aconsejado la instalación de algún parche adicional para mejorar que no corregir los fallos del programa como Regalos 5.0; Bombones 2.1; Flores 3.0; Sí Querida 8.3; Lo que tú digas 9.5, etc. que se pueden descargar fácilmente; pero que nunca instale programas como Secretaria 3.1; Fútbol 5.3; Amigotes 7.0: Querida 2.0 u otros similares pues ello causa daños irreversibles al Sistema Operativo. Así que, amigos, en esta tesitura estoy.


Final

Luego de este punto de humor, llego al plano de los afectos y los gratitud en primer lugar, si me lo permitís, a mi familia, a mi mujer y a mis hijos que tanto me han ayudado y que extiendo, a todos porque todos habéis tenido un acto de desmedida generosidad ¡ tanta alabanza para tan poco merecimiento!, que se une a la alegría y alborozo que siento en estos momentos. Los ancestros de mi psique lloran las perturbaciones en mis recuerdos y si Príamo, rey de Troya llora, arrodillado ante Aquiles suplicando los restos de su hijo Héctor, después de la batalla; yo quiero expiar aquellas acciones que pudieran haberme llevado a causar el más mínimo dolor a cualquiera de los que me han rodeado, liberando de mí las amarras de la intolerancia y del despropósito para dar paso al humanismo que todos llevamos dentro. Quiero elevar a su máxima expresión el respeto que Voltaire quería inculcar con aquella sentencia memorable: “ combatiré con todas mis fuerzas tu opinión pero lucharé hasta la extenuación porque puedas expresarla

Este afecto y gratitud lo refiero especialmente a vosotros, los que me conocen desde hace mucho tiempo y los últimos que me habéis soportado. Creedme si os digo el gran afecto que siento en estos momentos y durante el tiempo que hemos estado juntos, su estela permanecerá en mí como espejo que reverbere mi pasado. Cada uno, en particular, queda reflejado ocupando el lugar que le corresponde en el árbol de los afectos de mi alma. A todos estoy agradecido por vuestra amabilidad y vuestro cariño. Siento un gran orgullo por ser amigo vuestro, de la clase de amigo que se hace con el tiempo, como el buen vino, con solera y que acaba por ser como tu sombra. Me conmuevo con ello y espero seguir, en lo sucesivo, disfrutando y contando con vuestra benevolencia, generosidad y amistad.

Muchas gracias, amigos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho, sobre todo por la cantidad y calidad de referencias literarias.
Gracias, Maestro.