Inunda este otoño
tu imagen una vaga niebla.
Las hogueras del recuerdo
dejan cenizas del olvido.
De sus llamas trémulas
intento rescatar la memoria
y mis sueños te reclaman
al abrigo de sus brasas.
En las auroras albas de mi tiempo
mi fuego inundó las cárcavas de tu boca
mientras tú, punzante estertor, añadías
sarmientos a mi desbocada pasión.
La tentación de tu olvido
desvanece el humo de mi alma
todo se fuga de mí
cual sinfonía inacabada.
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